Cádiz, deporte olímpico

Alejandro Sanz
Cádiz, deporte olímpico

El fin de semana pasado bajé a las costas gaditanas. Ya no aguantaba más. Y es que a mí esa tierra me carga las pilas y sé por qué es... es por su forma de vivir, es, no sé, que la luz es distinta, que el paisaje es otro, o quizás sean mis recuerdos que se hacen fuertes nada más entrar en Andalucía. El caso es que en las costas de Cádiz se ven cosas que... en ningún otro sitio. Hay quien dice que La Habana es Cádiz con más negritos, y Cádiz, La Habana con más salero, que si el barrio La Viña, que si el mentidero, que si la grassia, que si el estero... yo diría que Cádiz es Cádiz. Que en Cádiz hay libertad y que es una libertad blanca como sus salinas, como su arena, como sus vientos... una libertad distinta a las demás. Una libertad que se aferra a sus personajes, que se hace fuerte en sus cupleteros. Una libertad que se nota incluso en su sentido del humor, relajado, afilado, aliñado de anécdotas y espejos. Y es que en Cádiz nos gustan los charlatanes y en La Habana hay gente que no habla porque se muere de miedo.

Cádiz es fascinante y probablemente en eso sí se parece a La Habana y a muchos otros sitios, está llena de músicos, de artistas, de vida y de... DEPORTE. Las costas gaditanas son la cuna del deporte en verano, y es que el deporte español ahora es la auténtica cantera de héroes en nuestro país. Y eso en Cádiz no pasa desapercibido.

Hay quien dice que nos acostumbramos tanto a perder que nos llegó a dar igual, y cuando nos dio igual, empezamos a ganar, pero lo que yo creo es que nos esforzamos tanto en divertirnos que llegamos a hacerlo bien. Que nos entrenamos tan duro que la batalla nos pareció un descanso. Que nos quedamos sin excusas, o se quedaron los demás, que crecieron nuestros sueños, que nos hicimos bellos, que peleamos limpio, que fuimos más guerreros... no sé qué será, pero ahora cuando hablamos de nuestro deporte sacamos el pecho sin complejo y es que esta España mía ha cambiado mucho, pero también conserva de lo de antes lo bueno... tenemos la caricia y la carcajada, tenemos el abrazo y el griterío, la exageración y el aspaviento... y el sosiego... y es que la grandeza no importa cuan breve sea, se queda con uno para siempre, una vez que la has tenido por un momento. Y a partir de ahora, mi veraniega España, hablo como tú, camino como tú, te mantengo viva aunque tú no quieras.

Pero hablemos en serio. Aunque según el Yuyu, en Cádiz el deporte rey sea el hockey sobre manteca colorá, no es raro encontrarte en estos lares a excelentes exponentes de cualquier otra modalidad deportiva demostrando sus habilidades en cualquier plateada orilla. Alguno de los deportes que se practican en las playas de Cádiz deberían ser olímpicos, como el lanzamiento de guasa en sus distintas distancias o el salto de embuste con palillo fino. Otros ya lo son, como el tiro al plato sin escopeta. Pero es como lo de Madrid 2016: todavía está por confirmarse.

El fútbol del tiqui-taca y del toque le pertenece en realidad a los profesionales del vaciado de vaso corto que abundan en las barras de los chiringuitos del litoral gaditano.

Hay señoras en la playa de la Victoria que, con permiso de nuestras campeonas de sincronizada, juguetean y chapotean, no con un estilo sino con un estilismo incomparable... Y nuestros tenistas, nuestros tenistas deberían aprender de los jugadores de paleta que yo he visto en cortadura. Un gaditano no deja caer una pelota al suelo si sabe que no va a botar. Y el efecto que yo he visto que le dan con el dedo algunos peladores de gamba a la cabessita del crustáceo, ya lo quisiera Pau Gasol tirando de tres puntos.

En fin, que hay quien dice que en Cádiz hay que "mamar".... y en realidad en Cádiz lo que hay es que "entrenar". Señora, felicidades por la medalla.

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Lo estoy dejando

ALEJANDRO SANZ
LO ESTOY DEJANDO

En verano no hay noticias y es cuando más falta nos hace, porque en invierno para qué queremos más que las noticias de nuestro propio día a día.

En invierno aprendemos que los seguros cubren todo menos lo que nos pase, sabemos que para quitar el poder no hay más que darlo y aprendemos de IPCs, de CO2, de FBI y de CSI, y no tenemos apenas tiempo para analizar e interiorizar todo eso.

Pero en verano, en verano es distinto, tenemos tiempo, tiempo para reflexionar sobre la información que nos llega, tiempo para estudiarla, para rumiarla con premura, tesón... tiempo para sacar una conclusión lo más objetiva posible de todo ese conocimiento, de esa sapiencia que nos da el saber "qué es lo que está pasando".

El juicio es esa carga de responsabilidad que nos da la chancleta colgona del pie indiferente que se balancea al extremo de nuestra pierna dormida, apéndice de nuestra presumida posadera cómodamente incrustada en nuestra sillita playera. Esa responsabilidad de emitir un juicio sólo se puede afrontar en verano. En verano tenemos un criterio mucho más objetivo, más ecuánime. Lo malo del verano es que no hay Carnaval de Cádiz, no hay Semana Santa de Sevilla, lo malo del verano es que hay gente que se dedica a contar su vida y la de los demás. Cuentan sus insignificantes problemas como relámpagos, con todo el estruendo del trueno, con todo el desparpajo y la histeria, con la vehemencia de quien cree que todo gira a su alrededor como si sus problemas minimalistas, por minis y por malos, fueran algo vital, una noticia de verdad. Algo que nos pudiera sacar de la oscuridad... ¿oscuridad? Yo vivo en la luz de la ignorancia de lo que a ellos les pasa. Ellos se refugian en el pellizco y mientras en la calle se reparten hostias de verdad.

Y el barrendero miró a la adversidad y la derrotó con una escoba.

Y aunque esto también pasa en invierno, no me entero.

Lo estoy dejando, lo estoy dejando, lo de informarme lo estoy dejando, ya sólo veo los noticieros de vez en cuando... pero en verano. Porque es que yo en invierno lo de informarme, te lo juro, lo tengo controlado.

No se vayan a creer que es fácil prescindir de la información. Enterarte de lo que pasa económica, social y políticamente en nuestro país es un viaje al que difícilmente se puede renunciar, es la enfermedad de la curiosidad crónica, cómica... atómica.

Realmente yo creía tener controlado el vicio de saber.... y sí, era de los que decían, "yo esto lo dejo cuando quiera", pero cuando mejor estaba, cuando mas parecía que tenía todo bajo control, escuchaba una voz que salía del televisor de la cocina... era él, Lorenzo Milá diciendo sus palabras mágicas: "Mañana volvemos con más noticias, seguramente algunas buenas" y entonces, mi voluntad hasta entonces férrea, como la espada del Cid, se venía abajo, se derrumbaba. Y otra vez ese deseo irrefrenable crecía en mi, como crece la cola de los parados. Necesitaba saber de qué noticias buenas estaba hablando Lorenzo Milá. Y volvía a caer.... querido Lorenzo te echaremos de menos.

Ya lo estoy dejando... que poquitos programas se salvan y los que se salvan duran 59 segundos.

A veces el verano se usa para acentuar las soledades, pero yo tengo un plan para que esto no me pase, para que no me engulla mi individualidad dolente. Me junto con mi gente y nos apiñamos y sufrimos y gozamos. En estos tiempos de crisis olvídense de informarse. Reúna a su gente y elaboren su noticia particular. Si me lo permiten, me lo voy a permitir, consigan la exclusiva de su familia. Llamen a sus tíos, primos, abuelos, sobrinos y organicen una reunión, apretújense todos en un espacio casi imposible, y cuéntense sus vidas, saquen sus titulares, que lo demás son pamplinas.

Señora, ¿lo suyo es vicio, o lo está dejando?

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SI ME QUERÉIS, IRSE


ALEJANDRO SANZ
SI ME QUERÉIS, IRSE

Hay gente que colecciona frases en verano, para gastarlas en invierno.

Y hay gente que vive en un verano permanente de palabras para abastecernos de ellas.

Lola era así. A Lola las frases se le caían de los bolsillos del alma. Alrededor de Lola siempre revoloteaban alegres y geniales las palabras, la oratoria, el ingenio ingenuo y genuino. Las frases y las sentencias se desprendían de ella como el aroma se desprende de la flor, con la naturalidad del que no fuerza lo que es tan grande que no se puede controlar... la genialidad, el talento. Ella provocaba el verbo, estimulaba la gambeta, el regate palabril. El doble sentido, siempre espontáneo y recién nacido, se hacía ley en la boca de Lola y su locura se cargaba de verdad innegable, absoluta y te explotaba en la cara... salpicándote de luciérnagas, alguna que otra oscuridad, algún que otro maquillaje... y es que hay gente a la que le persigue la belleza.

El prestigioso New York Times sacó a pasear sus mejores galas descriptivas en forma de titular para explicar a los newyorkers quién era Lola en directo: "No canta, no baila... no se la pierda". Y leyendo este titular, me dio por reír, con la risa del descubrimiento y la afirmación, con esa risa pura y sin más pretensiones que las del puro goce que da encontrarte en el camino una cuesta abajo. A mí este titular me conmovió y me hizo llorar. Ese señor "Smith" (supongo), ese periodista norteamericano tan ajeno, tan lejano, captó la esencia de Lola y la dibujó en un papel en forma de literario pentagrama, supo mirar más allá de lo evidente como nadie de nuestra propia tierra, yo estoy seguro de que Lola le dictó esas palabras sin abrir tan siquiera la boca. Déjenme que les explique: la genialidad de Lola se rebelaba incluso contra Lola...

"Si me queréis, irse" es, sin duda, una de las frases más gloriosas del amplio repertorio con que Lola nos regaló a lo largo de su vida. Lo que me pasa es que siempre que me encuentro con el atasco en la carretera en plena Operación Salida o Retorno me acuerdo de Lola y grito en el eco de mis fronteras "si me queréis, irse". Pero también lo que me pasa es más hondo y es que cuando me saca de mi paraíso la cobardía y la crueldad de un atentado más, o cuando me roba el verano alguna ley mordaza de algún filo dictador ruin y simplón, me acuerdo de Lola y grito con toda la fuerza de mi incomprensión: "Si me queréis, irse". Y pasa que cuando me agobio pensando que ya empiezo a acostumbrarme a que se quemen nuestros bosques, que esté medio país parado y a que se van a cerrar nuestros chiringuitos... adivinen...

Pero no me quiero desviar del verano regalón y febril, resbaloso, infantil. Con Lola parecíamos eternos y por eso, sólo por eso, mereció la pena coincidir, aunque fuera poco, en el tiempo.

¡Usen veraneantes, señoras y señores distinguidos, las frases de Lola Flores! ¡Que se recojan en los libros, que se mezan en las bocas, que se escapen de los lirios! ¡Úsenlas en su propio beneficio y en el de todos! ¡Desháganse de los gritos... insulten pero explicándolo, abrácense (con decoro) y regálense con el pío!

"Si me queréis, irse" podría ser el grito de guerra del anfitrión que recibe durante el verano la esperada visita de su interminable familia, ¡qué buen recurso nos dejó Lola!, y es que después de una semana organizando multitudinarias comidas y cenas, repartiendo habitaciones y bregando con los niños, al final, el brindis de la última cena que se suponía emotivo, se convierte en el mismo grito desesperado, en una súplica profunda y punzante, desgarrada... entregada, y de este modo, reuniendo el valor necesario alzo mi copa y de mi boca sólo sale una frase: "Si me queréis, irse", mientras algún familiar (no daré nombres) sin darse por aludido, responde a viva voz "Eso, eso, yes we can". Este si me queréis irse es muy distinto al otro; éste significa no me olvidéis; éste significa no os vayáis; éste significa os extrañé; éste significa, os espero el verano que viene, por eso aprovechen el verano, usen sus redes para cazar frases y clávenlas con alfileres sobre cartulinas negras para cuando llegue el invierno las saquen de paseo y se refugien en ellas. Señora Lola Flores, señora: cuánto verano llevabas dentro.

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Himno de la Flojera


EL HIMNO DE LA FLOJERA
por Alejandro Sanz

Siempre pasa igual. Cuando llega el verano, inevitablemente trae consigo un inquietante regalo acústico, la canción del verano. Eso que se ha convertido ya en una especie de carrera por parte de algunos artistas para ver quién se hace con el dudoso cetro y retro honor de componer la canción más pegadiza de estos calurosos meses del año. Debería ser al revés, con la caló que hace, deberían ser las canciones más despegadizas las que triunfaran, pero ya se sabe la fascinación del hombre por llevarse la contraria a sí mismo. A pesar de todo, de todas formas y siendo justos, hay canciones del verano y canciones del verano.

Me había propuesto ser exclusivamente, exhaustivamente positivo en estos artículos veraniegos, pero es que hay cosas que... ¿recuerdan que les hablé de los chiringuitos pringosos de canciones estivales? Bueno pues me refería a ese tipo de canción de simplona presencia, de vacío existir, de ausente contenido... no puedo aliarme al optimismo y la complicidad para con ellas y que conste que quisiera romper una lanza por la canción en cuestión, pero no puedo y es que hay cosas que... bueno, vale, aun así lo intento. La canción del verano por muy descorazonadoramente absurda que sea, finalmente sólo es música y en los tiempos del grito y el insulto, del aspaviento sonoro y ofensivo, de la ausencia de armonía vital entre los seres humanos, en el tiempo de la prisa y la risotada fácil... hasta un rebuzno suena a gloria, ¿ven?... no consigo que suene a piropo. Lo intento, lo invento... Quisiera romper una lanza por este tipo de canción del verano, pero es que hay cosas que...

Para mí este tipo de canción, que me perdonen los creadores de esta modalidad sonora y con todo el respeto que me merece cualquiera que junte notas, acordes y palabras, es como el himno de la flojera, es el himno de la ausencia de compromiso, la negación del esfuerzo mínimo intelectual, el regocijo de lo fácil y cuando las escucho me producen una soledad inmensa y me aplasta en el lugar que esté mientras una parte de mí se enciende de rabia y la otra se ríe jocosamente de la cara que se me ha quedado... porque (y ahora únanse a mi) reconozcamos todos juntos que a pesar de los pesares todos terminamos bailando este himno demoniaco mas tarde o más temprano... de manera furtiva, sí, tímidamente, inconscientemente, reticentemente... pero lo bailamos para más tarde, en el silencio de nuestros silencios, en el pudoroso encuentro con nuestros espejos, reprochárnoslo amargamente o simplemente intentar olvidar que lo hicimos... o eso creemos, porque una vez que sucumbes a la tentación de moverte al ritmo de este veneno sonoro, tu vida cambia y tu integridad se ve debilitada para siempre.... En el fondo la canción del verano es tierra de vedette que en nuestro medio artístico y familiar, laboral y político abundan y redundan.

Pero también, para orgullo de la profesión, están las otras canciones del verano, las que nunca olvidaremos (al menos dos de nosotros,) las que te acompañan durante los atardeceres y los amaneceres de interior, las que tienen las manos suaves y la mirada eterna, las que se curten en los sentimientos más nobles y no renuncian a su dosis de otoño... y ésas son las canciones del verano que a mí me tocan sutil, pero uniformemente, firmemente, las que dejaron tatuados un nombre o un lugar en el músculo del alma.

Que calor más grande... hey tu! El del lala y el boom boom, échate pa'allá y lee pa'ti, no todo lo que se te ocurra me lo tienes que contar. Con tanto ruido apenas puedo escuchar el batir de las olas, la leve voz del viento en las hojas de los árboles... el murmullo del silencio.... hagan la prueba y escuchen a Camarón a la orilla del mar, escuchen a Paco de Lucia, escuchen a Bob Dylan o a Serrat, escuchen cualquier joya de estos joyeros del sentido auditivo que abundan y endulzan y luego intenten escuchar cualquier canción del verano premiada, pringada y reconocida, verán cómo les entra un calor que con nada se quita... ¿otra vez?... señora, de verdad, no insista, no voy a bailar con usted... esta musiquita... Y ya verán como terminamos bailándola...

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Como yo ayudo al mundo ...

Yo creo que el cambio empieza por uno mismo ... pequeños detalles como reciclar o ahorrar agau producen grandes efectos en otras batalles ... Un dia os mando una lista de org's y fundaciones con las que colaboro o he colaborado y con las que vosotros podeis colaborar tambien... pero si conoceis alguna organizacion que os interese os propongo que abramos un espacio en nuestra pag web donde podamos promocionar a esta gente paraiso... Que os parece?

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